Por Josep Autet.
Sirvan estas líneas para alabar el bonito y concienzudo trabajo editorial que Gianni Tomazzoni ha realizado con motivo del 40 aniversario de la desaparición de Attilio Bettega, un libro de 173 páginas de excelente factura que recuerda la figura del piloto de Molveno (Trento), fallecido en el Tour de Corse de 1985 a los 32 años de edad.
En su labor, Tomazzoni ha contado con la ayuda de la esposa de Attilio, Isabella Torghele, y del fotógrafo Beppo Cadrobbi, además de utilizar un montón de fotografías, entre ellas dos del archivo de JAS, tomadas precisamente en 1985 por Josep Casanovas y José Luis Cortijos. El patrocinio de la Comune di Molveno ha sido fundamental para poder elaborar un libro muy bien editado, fácil de leer y con aportaciones muy interesantes que permiten conocer mejor a la persona y a su familia y, obviamente, la trayectoria que tuvo el piloto en las carreras.
Han pasado 40 años desde la muerte de Attilio Bettega en Córcega 1985. A la gente de los rallyes nos conmocionó su fallecimiento y, obviamente, el accidente de un año después, en el mismo escenario, en el que también murieron Henri Toivonen y Sergio Cresto, quien por cierto había sido copiloto de Bettega. Cuando tuvo lugar la tragedia de este último, el 18 de mayo de 1985, estaba compitiendo junto con Maurizio Perissinot, que resultó herido. Retirado de la competición, Perissinot falleció en 2004, a los 53 años, por enfermedad, y le recuerdo muy bien porque con Tony Carello ganó el Rally Costa Brava de 1978, a bordo de un magnífico Lancia Stratos HF.
De aquel accidente de Córcega 1985 ya no queda ninguno de los dos protagonistas, por eso hablo de ambos con admiración. En todo caso, para culminar el texto relacionado con el libro que traemos a esta ventana, decir que me acuerdo perfectamente de Attilio y de Sergio en el Rally Costa Brava de 1985. En el fatídico viraje donde nos estrellamos Antonio y un servidor, ambos italianos estaban a pie de cuneta, ya que con su West-Lancia 037 habían tenido también una salida de carretera en la curva siguiente a la nuestra, tres minutos antes, aunque con menores consecuencias.
Tras nuestras descomunales volteretas con el Peugeot 205 Turbo 16, a menos de 1 km. de la salida de Cladells, Attilio y Sergio vinieron con rapidez al lugar donde el auto se detuvo tras el revolcón. Al comprobar que ambos salíamos del habitáculo por nuestro propio pie se retiraron del lugar –bastante gente había ya–, y repentinamente dejé de verles. Luego supe que retomaron a duras penas la ruta con su Lancia y lograron llegar al cruce de Sant Hilari, donde detuvieron la marcha y se retiraron.
Ese fue el único contacto que tuve con este piloto, menudo en estatura pero enorme en talento al volante. El título del libro “una mano sul cuore e… una sul volante” –que no precisa traducción–, habla perfectamente de su personalidad. Dos meses escasos después de que Attilio fuera espectador involuntario de nuestro accidente, sufría la fatal salida de carretera de Córcega por todos conocida.
Que 40 años después haya salido este libro-homenaje es algo que me complace como aficionado, también por haber contribuido con dos fotografías de nuestro archivo a hacer más vistosa esta obra de la que recomiendo su lectura. Información: gtfoto@libero.it.
@ Josep Autet
26 de agosto de 2025
JAS Info Service