¿Jubilado? ¿Eres un vehículo clásico o un vehículo hacia el desguace? 



Por Arturo Fernández de la Puente.

A veces olvidamos que nuestro cuerpo es la máquina más compleja que jamás conduciremos. Al llegar a la jubilación, el cuentakilómetros marca una cifra respetable y es el momento de decidir: ¿nos convertimos en una pieza de exposición bien conservada o dejamos que el óxido gane la batalla?

Aquí te dejo el Manual de Taller para entender que le pasa as tu “modelo” con los años:

La Centralita (Cerebro): es el cerebro electrónico. Con el tiempo, el firmware procesa más datos, pero requiere buen mantenimiento del cableado (nervios) para evitar cortocircuitos.

La Admisión (Boca y Garganta): la entrada de aire y combustible. Si el filtro falla, las impurezas llegan directas al Turbo (Pulmones), restando presión y haciendo que el motor se ahogue.

Par Motor y Potencia (Músculos): son los caballos de potencia. Si los castigas en exceso sin dejar que recuperen, o si los dejas sin uso, pierden efectividad y el motor se queda "muerto" en las recuperaciones. Un buen par motor te saca de cualquier bache.

El Carburador (Corazón): si el "chiclé" se obstruye por mala calidad del combustible (colesterol), la mezcla no llega. Un carburador sucio hace que todo el bloque ratee.

El Turbo (Pulmones):
¿notas que te falta presión en las subidas? Es el turbo que ha perdido fuelle. Mantener la capacidad pulmonar es clave para que la combustión siga siendo potente.

La Caja de Cambios (Esqueleto): los años de cambios bruscos hacen que las marchas "rasquen". La artrosis es el desgaste de esos engranajes que necesitan lubricación (ejercicio suave y dieta) constante para no bloquearse.

Tirantes de Suspensión y Tracción (Tendones y Ligamentos): son los que mantienen el coche en su sitio y transmiten la fuerza al asfalto. Si un tirante se rompe, el coche se para en seco. No hay tracción posible si la suspensión colapsa.

Compresor y Wastegate (Vejiga y Próstata): la vejiga es el compresor que acumula presión. La próstata es la válvula wastegate: si se vuelve rígida, la liberación de presión falla y el sistema se sobrecarga.

El Tubo de Escape (El "Culo"): salida de gases e impurezas. Un escape obstruido intoxica el motor con sus propios residuos. ¡Flujo libre para una mecánica sana!

Cárter e Intercooler (Estómago e Hígado): aceite de mala calidad genera lodos en el cárter. Si el intercooler se satura, el motor se calienta y pierde rendimiento.

Los Neumáticos (Manos y Pies): tu contacto con el mundo. Sin dibujo o con mala alineación, todo el chasis sufre un desgaste prematuro.

El diagnóstico:
La jubilación no es el final del trayecto, es el cambio a una ruta panorámica. Recuerda: un coche parado se estropea más que uno en movimiento. Mantén la batería cargada, los tirantes revisados y el par motor a punto: ¡sal a rodar con orgullo!

En este mundo de prisas, ser un "clásico en perfecto estado" es la mayor victoria.

© Arturo Fernández de la Puente
3 de marzo de 2026
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