Clàssic Vila de Gironella 2026, por Antonio Arderiu 



Cuando yo era joven (la Diagonal de Barcelona no estaba ni asfaltada) veraneaba en el km 18 de la carretera de Berga a Sant Llorenc de Morunys. Esta carretera, rallysticamente, es conocida como La Mina y, en la década de los 70, fue muy famosa por ser tramo cronometrado en dos pruebas singulares del Campeonato de España de Rallyes: el 2000 Virajes y el Barcelona–Andorra, aparte de serlo también de otros no tan conocidos pero igualmente disputados como, por ejemplo, el Critèrium del Berguedà. También, durante tres años, se hizo la Subida en Cuesta a La Mina, que tenia mucho éxito de participación, sobre todo andorrana.

Comprenderán Vds. que, con estos antecedentes, cuando me salió la posibilidad de asistir al rally de Gironella, que se disputaba en este tramo, entre otros, no lo dudé un segundo y me apunté con mi querido “John Deere Sport”, el Zastava 101, acompañado de Joan Àngel Alpiste que, además, es compañero de profesión, por lo que, entre tramo y tramo, podríamos tratar el siempre espinoso, y ameno, tema de la clausula “sine liberis decesserit“ en las sucesiones.

El rally estaba muy bien planteado, con diez tramos de regularidad, algunos de una distancia considerable. Se notaba en su diseño la veteranía de la Escudería Gironella que, cuando pocos oían hablar de rallys y subidas en cuesta, ya era una de las pioneras en esta materia con su Critèrium del Berguedà y la subida Gironella–Casserres.

Y, precisamente, por aquí empezó el Gironella 2026. Primer tramo: Casserres–Gironella por la carretera antigua y al revés que la antigua carrera de velocidad. El primer clasificado fue Edo Falgàs–Núria Vila, con su 127, que hizo unos soberanos 2 puntos mientras, por nuestra parte, marcábamos 31 que nos situaban en el 4º puesto de nuestra categoría. En nuestra clasificación nos referiremos siempre a la categoría F, pues no debemos ni podemos comparar vehículos diferentes en casi todo. No estaba del todo mal para empezar y respirábamos un cierto optimismo.

Pero, ¡¡que poco dura la alegría en casa del pobre!! En el segundo tramo, Follonet, había un cruce engañoso que parecía dirigir el camino a una masía. Lo vimos tan claro que lo desestimamos y seguimos recto, sin advertir que el camino daba la vuelta por detrás del granero y continuaba. Total, debo confesarlo, con sumo sonrojo, que nos perdimos irremediablemente. Para colmo, la siguiente referencia que teníamos eran unas pistas de tenis y, como encontramos una especie de campo de futbol, pensamos que era un error de apreciación y que íbamos bien. ¿Han visto Vds. las preciosas masías del Berguedà? Pues las visitamos todas, antes de encontrar el camino correcto. De penitencia nos cayeron 9.822,3 puntos mientras el vencedor del tramo, Jordi Sala–Jordi Baus (Peugeot 205), hizo unos meritorios 9,6. Sin comentarios…

Cariacontecidos y en silencio afrontamos el siguiente tramo tras un muy corto enlace, Sant Joan de Montdarn, que ya empezaba a ser un tramo largo pues empalmaba Montmajor con Navàs, pasando por Serrateix y bajando els Taurons, otro famoso tramo de rally de velocidad. Aquí ya no hicimos el burro y marcamos 61 puntos, los quintos de nuestra categoría, mientras el vencedor scratch, que volvió a ser Jordi Sala, hizo 8,5.

Venía después La Guardia, aquel tramo que servía de entreno a Carlos Sainz cuando corría con el Ford Escort. Afinamos un poco mas e hicimos 32 pts. que nos situaban el 5º de nuestra categoría. El scratch fue para Alberto Jódar–Marcel Duran, con un VW Golf y únicamente 5,1 puntos.

Para acabar la mañana teníamos todavía el tramo de Sagàs. Este era un tramo que nos dejaba a las puertas de Gironella, bastante cómodo de trazado pero en el que, sin embargo, encontramos mucho tráfico. Hicimos 19 puntos que era el 4º de nuestra categoría mientras que el scratch era para Sala, con 4,7 puntos. Y aquí yo me pregunto: ¿cómo se las apañan los demás con el tráfico? ¿O es que no encuentran? Porque hasta una cosechadora encontramos y tuvimos que maniobrar para no acabar ensartados en uno de sus espolones cual pinchito moruno (o magrebí).

Media parte en Gironella que nos permitió comer algo y sobre todo beber café, mucho café pues los tramos largos acaban por dar somnolencia. Departiendo con los demás advertimos que la perdida de Follonet no solo nos afectó a nosotros sino que fue bastante generalizada pero, lamentablemente, ninguna tan profunda como la nuestra. Y es que si nos perdemos, hay que hacerlo bien, a lo grande….

Después de esta parada, que duró una hora aproximadamente, empezaba lo duro, los tramos de la tarde. Y digo duros más que nada porque eran muy largos, y yo no se si a Vds. les pasa, que, cuando llevas mucho rato, te olvidas que estas en pleno tramo y empiezas a hacer tonterías. Vejez supongo…

Empezamos con La Mina, el tramo que me hacia ilusión. Iba desde Berga hasta un poco antes de Sant Llorenç de Morunys. Vi que lo recordaba perfectamente por lo que esperaba hacer pocos puntos. Sin embargo, encontramos tráfico en la zona de La Serreta (km 9); luego, pasado el túnel, en el descenso hacia La Cantina, más tarde una pequeña cola subiendo hacia el desvío de Sisquer y ya muy cerca de Sant Llorenç, varios domingueros. Yo insisto en preguntarme como solventar estas incidencias pues, si no haces el burro y te pones a adelantar donde no debes, pierdes la media y, si la quieres conservar, te juegas el bigote. Vean: ganó el tramo Víctor Fernández–Marc Roig, con un Citroën Saxo, pero con 14,6 puntos. Me imagino que también debió encontrar tráfico, pero a nosotros nos costó 221 puntos.

De La Mina hasta el otro tramo, un corto enlace para salvar Sant Llorenç y La Coma i la Pedra. Este tramo 7, apodado Josa de Cadí, volvía a ser un macrotramo pues se subía a Coll de Port, se descendía a Tuixent y se iba hasta Gósol. Recordé, y supongo que Josep Maria Arbós, si me lee, también lo recordara, que en un Barcelona–Andorra el enlace de Gósol a Tuixent, que no estaba asfaltado, había que hacerlo con notas porque si no, “palmabas“. En este tramo, que fue ganado por Alberto Jódar–Marcel Duran, en un VW Golf, con 18,6 puntos. Nosotros hicimos unos dignos 85 que, si lo comparamos con el anterior que era mas fácil, advertiremos la influencia del tráfico al que me he referido antes.

Tras otro corto enlace, cruzar Gósol, nos enfrentábamos al tramo 8, Pradell, que acababa en la central térmica de Fígols. Este iba bastante bien a pesar de una pronunciada subida que nos hizo perder la media. El problema estuvo en el descenso en que había un cruce de tres carreteras, muy confuso, que nos hizo volver a perder la media, con el añadido de que lo que seguía era muy difícil para recuperar, pues eran horquillas muy cerradas. Al final, 72 puntos que podían haber sido bastantes menos. Vencedor scratch Sala, con 19 puntos.

Y venía ahora el que la organización había designado como “supertramo“. Este consistía en el conocido Sant Jaume de Frontanyà, pasando luego por Borredà y Vilada, con un “encantamiento” hasta La Nou para descender a la carretera del Túnel del Cadí. Encontramos tráfico antes de Sant Jaume pero lo solventamos con rapidez. Volvimos a encontrar coches entre Borredà y Vilada y nos costó, por falta de potencia, el trozo de “safari” del tramo entre Vilada y La Nou. Con todos estos antecedentes, 143 puntos incluso me parecen pocos. El vencedor scratch, Sergi Manrubia–Jesús Gómez. con un Opel Manta 2.0, hizo 27 brillantes puntejos.

Para acabar el rally, volvíamos a repetir el Casserres–Gironella, sin novedad, con 5,8 puntos en un tramo que fue ganado por Miquel Vilamala–Gil Vilamala, con un Renault 5 GT Turbo, con un solo punto de penalización.

Los vencedores scratch del rally fueron Jordi Sala y Jordi Baus, con un Peugeot 205, con Edo Falgàs y Núria Vila (Seat 127) en segunda posición, seguidos de Esteban Queraltó y Albert Pallejà (VW Golf GTI). Nosotros acabamos los 40, a tres del final, pero esto es como el golf: si no fuese por… Ahora bien, la diversión no me la quita nadie.

Me sigue preocupando el tema del tráfico en este tipo de rallys a carretera abierta y creo que, a la corta o a la larga, acabará con ellos. O eso o bien hacer las pruebas nocturnas, o los tramos por lugares que no pase “ni Dieu“. El Gironella tenía muy buenos tramos, buenísimos, pero, de tan buenos que eran, estaban llenos de “domingueros” que, encima, te putean si ven que vas de rally. Yo creo que ese es un tema sobre el que las organizaciones deberían reflexionar seriamente.

©
Antonio Arderiu Freixa
Escaldes Engordany, 8 de junio de 2026
JAS Info Service

Raimon d'Abadal, 29 • 08500 Vic | 938 852 256 | jas@jas.es