Por Josep Autet.
Hace días, con motivo del obituario que elaboramos para recordar a ‘Genito’ Ortiz, publicamos la foto de uno de los coches que el exCampeón de España llevó en su vida deportiva: el Seat 131 construido por el preparador madrileño Andrés Manso. Esta unidad también la pilotó en rallyes Ricardo Muñoz (en realidad fue su primer piloto) y los planes iniciales para el vehículo eran importantes.
Andrés Manso tenía el patrocinio de Repsol (compañía con la que mantenía buena relación), pero la competitividad del coche no fue la esperada. Además, en 1977 estaban a menos de un año de aparecer en España, de la mano de Seat Competición, los Fiat 131 Abarth. Quedaba claro que la diferencia de medios de un preparador independiente respecto a los de un equipo oficial era enorme, lo que hizo que el 131 de Manso tuviese una vida en rallyes bastante corta. Tras la aventura, el coche cayó en desuso y fue transformado completamente a circuitos por SMC, que le dio una nueva y brillante vida en el nacional de Velocidad.
Partiendo de la base de un 131 con motor 1600 de 4 puertas, Andrés Manso creó por completo un coche nuevo, al que dotó entre otras cosas de 1.800cc y una culata de 16V, con una suspensión trasera independiente tipo BMW, que lo encuadraba en la categoría de grupo 5. Para su debut en 1976 se contó con Ricardo Muñoz, que lo utilizó con poca suerte en varios rallyes y, ya para 1977, se contrató a Genito Ortiz, que acompañado por Susi Cabal disputó varios rallyes.
La apuesta de Andrés Manso fue sorprendente, pero la demora en la finalización del conjunto no permitió que hasta finales de 1976 estuviera disponible para Rizos Muñoz, para desesperación del inquieto piloto madrileño. Corrió sin demasiada fortuna el Rallye 2000 Virajes de 1976 (motor roto). Poco después tomó parte en los rallyes Costa del Sol (manguito) y Shalymar (grupo cónico), en este último cuando se encontraba en tercer lugar tras Bagration (Stratos) y Lezama (Escort).
Dado que Rizos era piloto oficial de Citroën y que la dedicación que requería seguir con la evolución del 131 no le apetecía en absoluto, Ricardo no siguió formando parte del programa, por lo que Manso fichó a ‘Genito’ Ortiz de cara a 1977. Sólo pudo salir en 5 rallyes, empezando en el Fallas. Logró terminar 3º en el Critérium Luis de Baviera (tras Zanini y Cañellas) y 4º en el Rallye Costa del Sol (tras los dos anteriores y Claudi Caba, con Porsche), sus dos únicos resultados.
‘Genito’ fichó por Chrysler-Talbot en 1978 y Andrés Manso no tuvo otro remedio que alquilar el coche, aunque eso fue el canto de cisne, dado que el programa desapareció confirmando un fracaso que se veía venir desde hacía tiempo. El coche acabó sus días en circuito, excelentemente transformado por SMC, logrando importantes triunfos en pista, aunque esa ya es otra historia.
Queremos saber más de este coche creado para rallyes por el preparador madrileño, que ya antes había realizado inventos como colocar un motor Seat en un Alpine y que incluso colaboró con Bagration en su Stratos. No hay mejor fuente que Ricardo Muñoz, primer piloto de este invento, que además publicó artículos sobre el coche en Autopista, el medio donde trabajaba ‘Rizos’.
El motor era un Seat transformado a 1.833cc con culata de 16V de Manso que quería emular a los propulsores de Abarth, todo un invento que sin ir mal poco tenía que hacer frente a los eficaces propulsores italianos. Los 200 CV parecían interesantes, pero no su entrega de potencia, alimentada por 2 carburadores Weber horizontales. ‘Rizos’ siempre mantuvo que el coche no iba mal y que la suspensión independiente en las cuatro ruedas, con McPherson delante y triángulos oscilantes detrás, era un acierto, pero los dos trenes no terminaban de acoplarse bien entre ellos.
‘Rizos’ escribió que “el coche hubiera necesitado muchas pruebas, cambios de caídas y tarado de amortiguadores, etc., pero eso jamás se probó en serio y la fragilidad era demasiada”. El problema según Muñoz era la mucha adherencia que tenía con un tarado muy duro que lo hacía difícil de pilotar. Y si se ablandaba, el comportamiento era muy distinto y poco menos que delicado. La caja era una Colotti reforzada y el autoblocante ZF, con llantas de 9” x 13”.
Habría que saber el peso del vehículo porque para hacerlo más sólido se reforzó mucho. En todo caso, queda muy claro que eran tiempos en que los inventos que podía hacer un equipo privado no podían luchar contra los medios de las fábricas o de los equipos oficiales.
© Josep Autet
21 de julio de 2026
JAS Info Service