Centenario de Jack Brabham 



Por Eventos del Motor.

El pasado 2 de abril (de 2026) se cumplieron cien años del nacimiento de Sir Jack Brabham, una de las figuras más extraordinarias que ha conocido el automovilismo. Su historia no solo está ligada a sus tres títulos mundiales de Fórmula 1, sino también a una hazaña irrepetible: convertirse en campeón pilotando un coche construido por su propia escudería. Ningún otro piloto ha logrado algo semejante y, probablemente, jamás vuelva a ocurrir. Con motivo de su centenario, repasaremos su biografía tomando como base un interesante texto elaborado por Eventos del Motor. Hablaremos de sus hazañas como piloto, las de su equipo y sobre el papel que ha tenido el nombre de Brabham en el siglo XXI.

Los primeros pasos
John Arthur Brabham nació el 2 de abril de 1926 en Hurstville, un barrio de Sidney, Australia. Hijo de un carpintero, desde muy joven desarrolló una enorme habilidad mecánica trabajando en talleres y reparando vehículos. Durante la Segunda Guerra Mundial sirvió en la Real Fuerza Aérea Australiana como mecánico de vuelo, una experiencia que reforzó todavía más su capacidad técnica. Terminada la guerra comenzó a competir en pequeñas carreras locales de midget y sprint cars. Su talento llamó rápidamente la atención y en los años cincuenta dio el salto a Europa.

Su llegada al gran circo de la mano de John Cooper
Su gran oportunidad en la Fórmula 1 llegó con el equipo Cooper. En aquella época, la Fórmula 1 todavía estaba dominada por coches con motor delantero, pero Cooper apostó por una solución revolucionaria: colocar el motor detrás del piloto, como hicieron los Auto Unión de Ferdinand Porsche antes de la guerra. Brabham comprendió inmediatamente las ventajas de este concepto y se convirtió en una pieza clave para el desarrollo técnico del equipo.

En 1959 ganó su primer Campeonato del Mundo tras un dramático final en Sebring, donde llegó a empujar físicamente su coche, sin combustible, hasta cruzar la meta. Un año después repitió título dominando claramente la temporada. Aquellos campeonatos cambiaron para siempre la Fórmula 1: el motor trasero se convirtió rápidamente en el nuevo estándar técnico de los monoplazas.

La fundación de su propia escudería
Después de sus dos títulos con Cooper, Brabham quería ir más allá. No se conformaba solo con ser piloto. Quería construir sus propios coches. En 1960 fundó junto al ingeniero Ron Tauranac la escudería y fabricante de monoplazas Motor Racing Developments, más conocida simplemente como Brabham. La idea parecía una locura: competir al máximo nivel mientras el propio piloto dirigía el equipo y colaboraba activamente en el diseño técnico de los monoplazas, es decir: piloto, ingeniero-diseñador y jefe a la vez.

La apuesta alcanzó el punto culminante en la temporada 1966. Aquel año entró en vigor un nuevo reglamento técnico de motores de tres litros y muchos equipos llegaron mal preparados. Brabham aprovechó el momento mejor que nadie. El BT19, ligero de peso y equipado con un motor Repco V8 australiano relativamente sencillo y muy fiable, se convirtió en la gran sorpresa del campeonato. Jack Brabham ganó cuatro carreras consecutivas (Francia, Gran Bretaña, Países Bajos y Alemania) y se proclamó campeón mundial por tercera vez. Lo extraordinario fue que lo hizo al volante de un coche que llevaba su propio apellido.

Sir Jack Brabham sigue siendo el único piloto de la historia en conquistar el título mundial de Fórmula 1 pilotando un monoplaza construido por su propio equipo y con su propio nombre: Jack Brabham campeón mundial a bordo de un Brabham.

A finales de los años sesenta, Brabham siguió siendo competitivo tanto como piloto como constructor. El neozelandés Denny Hulme ganó el campeonato de 1967 con Brabham y la escudería se consolidó como una referencia técnica del paddock. Sin embargo, el esfuerzo de compaginar dirección, ingeniería y pilotaje era enorme. Finalmente, Jack Brabham se retiró como piloto tras la temporada de 1970.

Años 80: la vuelta de Brabham a los títulos
Tras una enorme sequía de títulos con solo podios y victorias sueltas en los setenta, la segunda época dorada de la escudería no llegaría hasta principios de los 80. El brasileño Nelson Piquet se convirtió en la gran estrella del equipo. En 1981 ganó el Campeonato del Mundo tras una intensa batalla contra Carlos Reutemann. Dos años después, en 1983, volvió a conquistar el título y además hizo historia al convertirse en el primer campeón mundial con un motor turboalimentado, el famoso Brabham BT52-BMW, diseñado por Gordon Murray.

Sin embargo, el equipo comenzó a perder competitividad a finales de los años ochenta. El entonces propietario del equipo, Bernie Ecclestone, vendió la escudería y, tras años de problemas financieros y deportivos, Brabham desapareció oficialmente de la Fórmula 1 en 1992. Jack Brabham fallecería en 2014 a la edad de 88 años.

Brabham Automotive. La resurrección de Brabham en las carreras
La historia parecía terminada, pero en 2018 el apellido Brabham regresó al automovilismo gracias a la familia del tricampeón australiano. En el siglo XXI, uno de sus hijos, David Brabham, impulsó la creación de Brabham Automotive, una marca destinada a producir exclusivos coches de competición y carretera inspirados en el legado familiar. El proyecto debutó con el espectacular Brabham BT62, un GT radical enfocado principalmente a los circuitos, provisto de un motor Ford V8.

Más adelante, la compañía desarrolló programas de competición GT2 basados en el BT63 GT2 Concept y otros proyectos derivados, buscando recuperar el apellido Brabham en las carreras internacionales modernas. Participó en campeonatos como el GT2 European Championship, categoría soporte de las GT World Challenge.

A cien años de su nacimiento, Sir Jack Brabham sigue ocupando un lugar único en la historia del automovilismo. Fue campeón, ingeniero, constructor, mecánico y líder de equipo a la vez. Transformó técnicamente la Fórmula 1 junto a Cooper, creó una de las escuderías más innovadoras y dejó un legado que todavía perdura en la competición moderna.

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