Historia. Joan Villadelprat: perdimos un piloto, ganamos una personalidad de la F1 



Por Raymond Blancafort.

“¡Ostia ‘Blanca’, ¡hace cincuenta años ya!”. Joan Villadelprat, al otro lado del teléfono, no pudo reprimir la exclamación mientras, con total seguridad, viejos recuerdos se recuperaban del “disco duro” donde uno los almacena en un rincón de su cerebro.

“Me acuerdo de aquel rally. Fue mi único rally. Con un Seat FU [un Seat 1430-1600, denominado FU] de serie. Iba muy rápido, mucho. ¡Todavía tengo el coche en el garaje de casa de mis padres!”, nos explicaba Joan, entusiasmado.

Ni sabía que Joan había hecho sus pinitos como piloto, “en el fondo soy un piloto frustrado”, reía al otro lado del teléfono, y quizás yo no lo hubiera sabido nunca si Josep Autet no me hubiera pedido unas líneas de recuerdo de mi única victoria absoluta. Y es que esa prueba fue el mismo Rally de Invierno que corrió Joan.

(Nota de JAS: Leer el artículo relacionado, publicado en JAS el 14 de diciembre de 2025: https://www.jas.es/8566-19-53-noticia)

Iba rápido, muy rápido. Joan no mentía. Estaba presentado batalla a Claudi Caba que, con su Alfa Romeo GTV, era el “monopolizador” del Grupo 1 en los rallies catalanes. Claudi llevaba de copiloto a Joan Aymamí, luego reconvertido a fotógrafo de carreras.

“Si, estaba luchando con él… ¡y llevaba unos Michelin ZX de calle! Yo en aquella época trabajaba de mecánico en Flash Montlhéry, en Sant Cugat, y no daba para más. La primera parte del rally encontramos carreteras muy húmedas, había llovido algo. íbamos de lado a lado de la carretera. Pero en la segunda, Estenalles, estaba ya seco al coronar y decidimos atacar… y bueno, quizás atacamos un poco demasiado… o alguien movió un árbol y lo puso delante nuestro [ríe], decía, para añadir, “le pregunté a mi copi si se había hecho daño, “creo que me he roto la costilla de siempre”, me dijo. Josep Pujol corría en moto, y claro, romperse una costilla en una caída era casi normal…”.

Corrió pocas carreras, lo admite. “Para poder correr –afirma–, primero tuve que convencer a mi padre a que se cambiara de coche. El asunto era hacerle creer que un FU era lo más adecuado para viajar y que si lo compraba les llevaría de viaje. Efectivamente, los lleve a París, había que cumplir, y otra vez fuimos a Montserrat. Fueron los dos únicos viajes que hice con ellos en el FU”. La idea, obviamente, era pedirle el coche los fines de semana de carreras “para ir de excursión” con los amigos, o al cine a Barcelona.

Sigue Joan: “No tenía un duro, pero estaba en la Escudería El Mesón, era el más joven. Había gente muy buena allí y las reuniones acababan siempre yendo a “estripar” a algún lado. Muchos de ellos eran clientes de Flash Montlhéry, me dejaban probar sus coches e incluso me pagaron inscripciones”, recuerda. Eran otros tiempos. Si hoy se intentasen hacer algunas de esas cosas… seguro que muchos de los de aquella época habríamos acabado en Can Brians.

Pero las carreras duraron poco: “tuve un accidente en la Rabassada. Le dije a mi padre que volviendo del cine en Barcelona me había salido un poco. Me dijo que bueno… dio parte al seguro… pero mi hermana descubrió en una revista la crónica de la Rabassada… ¡y se acabaron las carreras!”.

No se arrepiente. Acabó haciendo una mejor carrera hasta llegar a la F1, llegando a ejercer de ”team principal” saliendo de la nada. “Pero he pilotado muchos coches”, afirma. “Cuando era mecánico de Jordi Catón, me subía al F3 en el Jarama para rodar pastillas de freno. Incluso he dado algunas vueltas en un Fórmula 1, llevándolo del garaje a boxes, dando la vuelta al circuito en test privados [en Fiorano, en la época de Ferrari] y también participé en el desarrollo del Ferrari F40, junto al conductor de pruebas oficial, cuando estuve en Ferrari”.

Perdimos un piloto. Ganamos un hombre de las carreras. Con perseverancia, convenció a Ron Dennis que lo fichara y fue escalando posiciones en McLaren, hasta que John Barnard decidió llevárselo a Ferrari. Después en Benetton con Flavio Briatore, en Tyrrell con el propio Ken, también con el proyecto de Ligier con Alain Prost de propietario… intentando que Oriol Servià o Pedro de la Rosa corrieran con ellos. Y el proyecto de Epsilon Euskadi, primero en las World Series, después en Le Mans con un prototipo propio. La política arruinó el proyecto. “Sin ello, posiblemente ahora tendríamos un equipo catalán en Fórmula 1, ¿sabes la cantidad de ingenieros catalanes y españoles que hay en la F1?”, dice no sin algo de tristeza pero conservando el entusiasmo.

¿Qué fue Joan en la F1? Alguien muy importante. Sólo hay que verlo como le paran ingenieros de hoy en día, algún ‘team principal’ incluso, jefes de mecánicos… “Yo les metí en esto, les di la oportunidad”, dice sonriendo. Es un legado que no se conoce, pero que se palpa. Y del que hoy está orgulloso. De eso y lo mejor de su legado, su hija, que desde hace tres años está en Sauber y el próximo año en Audi.

© Raymond Blancafort Costas
13 de enero de 2026
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